Exiliados otomies en la CDMX

vice.com Un hombre robusto abre a medias el portón improvisado de metal que aísla a toda una comunidad de la sociedad que ha aprendido a ignorarlos. Es una persona difícil de tratar, su naturaleza renuente se ha forjado en el fuego de la discriminación de sus vecinos y vejaciones de las autoridades. No es la primera vez que lo interrogan acerca de la agrupación que representa; ya sabe cómo esquivar cualquier tipo de pregunta. Divulgar información acerca de sus protegidos significa exponerlos ante la incertidumbre de la luz pública. Sin más que decir, le cierra la puerta a los interrogadores.


Comentar como: